Reconozco que también disfruté cuando tenía veinticinco años. En aquel momento escribía las aventuras épicas de Alejandro de Tarraco para la revista, Estímul, diari de La Canonja. Dieciocho aventuras. Había un seguimiento e interés del público, del lector. En aquella época había en mí ilusiones y sueños. Espero que también lo haya con los casos de detective Edwards en la revista Les gralles de Valls y al año que viene, si no pasa nada, para recopilarlas en un volumen.
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